viernes, agosto 12, 2005

directores i

ahora eso ya no importa, tanto. basta con tener potencial, que se demuestra con un buen corto y la suerte de la nominación para que apuesten por tu nombre, que no por ti. eso lo sabe vigalondo, que también conoce que las contraportadas se leen y que todo queda dicho, para lanzar el anzuelo a cualquier productor televisivo que reaccione y caiga en la cuenta: apostar por un niño visual, crecido, confesión para todos los públicos, entre el equipo a, stevenson (hay que dejar marca de infancia recuperada) y muchos muchos comics.
vigalondo me parece un personaje más sutil que santiago segura. por ahora me cae bien. se desmarca pero no se aleja del joven cinéfilo, versión amenábar, y prefiere buscar el buen oficio de los sin nombre de serie b. con ironía, alterar los valores para dejar pasar alguna idea distinta. ser singular, su primera apuesta. lo ha demostrado con un musical. cómo manejar un gran presupuesto y las expectativas, el reto.

y garci. no iré a ver ninette, como tampoco fui a tiovivo o canción de cuna. ni a el abuelo.
de garci recuerdo una entrevista hace muchísimos años en el suplemento del fin de semana del abc, donde respondía el cuestionario proust. sabía quién era cuando lo leí y por aquel entonces en casa de mis abuelos me gustaba leer aquellas preguntas y respuestas rápidas de los tres o cuatro números acumulados desde la última visita. decía algo así como que seguía siendo comunista, afirmación que me sorprendió porque nunca había pensado en él como alguien político, y reverlarlo en el abc me parecía una provocación. qué ingénuo. eh, que tendría diecisiete o algo así. pero no fue eso, aunque aquella entrevista me puso sobre la pista y he recordado un montón de veces ese titular: cada vez que charlaba con luis herrero de cine en la cope, o siempre que he oído murmurar su simpatía por aquellos centristas del 96. más tarde me enteré de sus quejas hacia el país, que parece no le trató muy bien después del oscar. creo que no se ha encontrado nunca cómodo entre la izquierda oficial y la razón es la misma que domina todo aquello que hace: su nostalgia. por el cine de los cuarenta y cincuenta, por aquel comunismo que nunca fue salvo en las conversaciones de la juventud, por una sociedad que toleraba el tabaco, vaya, por todo aquello que lo descoloca del presente. podrá ser cierto cualquier comentario sobre él, pero cuando habla sobre cine suele tener razón: ya no se respeta la primera vez que se muestra a la protagonista de una película, no se trata con cuidado su aparición, ya nadie piensa en esa escena como una escena importante. perdido el misterio el cine tendrá que encontrar otras fascinaciones. y en eso están otros, pero no él. no se puede negar su experiencia aunque
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